Qué hacer si tu inquilino deja de pagar y causa daños graves en casa

Cuando un inquilino deja de pagar el alquiler y, además, provoca daños graves en la vivienda, el problema ya no es solo económico: también se convierte en una cuestión de seguridad, mantenimiento y protección de tu patrimonio. Actuar con rapidez, pero con cabeza, es clave para minimizar pérdidas y recuperar tu casa en el mejor estado posible.
Evalúa la situación con calma y recopila pruebas
Antes de entrar en discusiones o tomar decisiones precipitadas, necesitas información objetiva. Lo primero es evaluar qué está ocurriendo exactamente: impago, daños materiales, uso inadecuado del inmueble o todo a la vez.
Documenta el impago de alquiler
Aunque el foco del problema parezcan ser los daños, el impago es el eje legal principal. Deja constancia de:
- Fechas exactas de los impagos (mes de inicio y meses acumulados).
- Importe de cada mensualidad según el contrato.
- Comunicaciones previas (emails, burofaxes, mensajes) reclamando el pago.
- Cualquier acuerdo verbal de aplazamiento o fraccionamiento, anotado por escrito con fecha y detalles.
Esta información te servirá más adelante si debes iniciar un procedimiento de desahucio por falta de pago y reclamación de rentas.
Registra los daños materiales con detalle
En cuanto detectes daños graves, es fundamental dejar constancia clara, ordenada y fechada:
- Fotografías y vídeos de cada estancia afectada, con planos generales y primeros planos.
- Lista escrita de elementos dañados: puertas, ventanas, paredes, suelos, muebles, sanitarios, instalaciones eléctricas o de fontanería, electrodomésticos, cerraduras, etc.
- Presupuestos o informes de un profesional (fontanero, electricista, carpintero, pintor) que acrediten el alcance del daño y el coste aproximado de la reparación.
- Si es posible, comparativa con fotos de la vivienda al inicio del contrato (inventario de estado, reportaje fotográfico, etc.).
Cuanto más exhaustiva sea la documentación, más fácil será reclamar posteriormente los costes de reparación al inquilino o a su aseguradora, o defender tu posición en un procedimiento judicial.
Revisa el contrato de alquiler y tu seguro de hogar
Antes de dar pasos legales, revisa con lupa el contrato y las pólizas vinculadas a la vivienda:
Cláusulas sobre daños y conservación
Busca en el contrato:
- Quién es responsable del mantenimiento ordinario y de las reparaciones por mal uso.
- Si se especifica una fianza y/o garantía adicional y en qué casos puede ser aplicada a daños.
- Cláusulas sobre prohibiciones de obras o modificaciones sin permiso.
- Obligación del inquilino de contratar seguro de contenido o de responsabilidad civil.
Muchos conflictos se resuelven (o al menos se encauzan) simplemente aplicando lo que ya estaba firmado.
Comprueba tu póliza de hogar y coberturas
Tu seguro puede ser un aliado importante, sobre todo si los daños afectan a la habitabilidad o a instalaciones clave:
- Verifica si tu póliza incluye daños por vandalismo o actos malintencionados del inquilino.
- Comprueba coberturas para daños por agua, rotura de cristales, daños eléctricos o robos.
- Pregunta si la aseguradora cubre gastos de desalojo o defensa jurídica.
- Solicita indicaciones claras sobre cómo notificar el siniestro y qué documentación necesitas.
En paralelo, si el inquilino tiene seguro propio, quizá se puedan derivar parte de las reclamaciones hacia su póliza de responsabilidad civil.
Contacto con el inquilino: comunicación firme y documentada
Aunque la relación esté deteriorada, conviene intentar una vía de diálogo controlada. Tus objetivos deben ser concretos:
- Que el inquilino reconozca los daños y se comprometa a repararlos o asumir el coste.
- Negociar una salida pactada de la vivienda en un plazo determinado, si ya no puede pagar.
- Evitar que los daños sigan aumentando por dejadez o actos de represalia.
Realiza las comunicaciones importantes por escrito (email o burofax) y utiliza un tono firme pero respetuoso. No entres en provocaciones y evita cualquier actuación que pueda interpretarse como acoso.
Cuándo acudir a profesionales especializados
Si la situación se complica, contar con apoyo profesional puede ahorrarte mucho dinero y tiempo. Para la parte de gestión de impagos y prevención de conflictos futuros, servicios como https://alquilergarantizadovalencia.com/ pueden ayudarte a blindar tus alquileres y anticiparte a problemas similares.
Abogados especializados en arrendamientos
Un abogado experto puede:
- Analizar tu contrato y determinar la mejor estrategia legal.
- Redactar requerimientos formales de pago y reclamación de daños.
- Preparar e iniciar un procedimiento de desahucio por impago y reclamación de rentas.
- Asesorarte sobre cómo y cuándo acceder a la vivienda para inspecciones o reparaciones urgentes.
Este asesoramiento es especialmente útil si hay daños en elementos de seguridad (puertas, cerraduras, ventanas, instalación eléctrica) que puedan generar riesgos para terceros.
Técnicos de reparaciones y mantenimiento
Más allá del plano legal, necesitas saber qué reparar, cuánto cuesta y qué es prioritario para proteger la vivienda:
- Fontaneros para fugas, humedades, roturas de tuberías, sanitarios averiados.
- Electricistas para enchufes quemados, cuadros eléctricos manipulados, cortocircuitos, cableado dañado.
- Carpinteros y cerrajeros para puertas violentadas, cerraduras forzadas, ventanas que no cierran.
- Pintores y albañiles para paredes con golpes, grafitis, agujeros o azulejos rotos.
Estos profesionales pueden elaborar presupuestos detallados y, en algunos casos, informes técnicos que refuercen tu reclamación de daños.
Cómo actuar sin vulnerar los derechos del inquilino
Aunque el inquilino esté incumpliendo sus obligaciones, la ley protege su derecho a la posesión de la vivienda hasta que haya una resolución o acuerdo. Eso implica varios límites claros a tu actuación.
No cambiar cerraduras ni cortar suministros por tu cuenta
Está totalmente desaconsejado (y suele ser ilegal):
- Entrar en la vivienda sin permiso del inquilino, salvo emergencias justificadas (fugas de agua graves, riesgos eléctricos, incendio).
- Cambiar cerraduras para impedirle el acceso.
- Cortar agua, luz o gas como medida de presión.
Estas acciones pueden volverse en tu contra y complicar mucho un futuro procedimiento judicial, incluso aunque tengas razón en el fondo del conflicto.
Accesos puntuales para inspecciones o reparaciones urgentes
El contrato y la normativa permiten ciertas entradas al inmueble en casos muy concretos:
- Para reparaciones urgentes que afecten a la habitabilidad o a la seguridad (fuga importante, riesgo eléctrico, daño estructural).
- Para verificar daños previo aviso y con acuerdo de fecha y hora con el inquilino.
Siempre que sea posible, comunícalo por escrito, indica el motivo de la visita y ve acompañado de un profesional (por ejemplo, un electricista o fontanero) que pueda certificar lo que se encuentra.
Gestión de los daños graves: prioridades de reparación
Una vez el inquilino abandona la vivienda o se consigue el desalojo, comienza la fase más práctica: devolver la casa a un estado seguro y habitable. Aquí conviene tener un plan de acción ordenado.
1. Revisión de seguridad y habitabilidad
Antes incluso de pensar en pintar o cambiar muebles, debes comprobar:
- Estado del cuadro eléctrico, diferenciales y enchufes: busca cables sueltos, calor excesivo, olores a quemado.
- Funcionamiento de llaves de paso de agua y ausencia de fugas visibles.
- Condición de cerraduras, puertas y ventanas: que cierren bien y garanticen seguridad.
- Presencia de humedades, moho o filtraciones que puedan empeorar con el tiempo.
Si detectas riesgos serios, prioriza una inspección profesional para evitar daños mayores o accidentes.
2. Reparaciones urgentes de fontanería y electricidad
Las instalaciones de agua y luz suelen ser las más comprometidas cuando hay daños graves:
- Arregla fugas visibles, grifos rotos, cisternas que no funcionan, desagües atascados.
- Revisa enchufes sueltos o quemados, interruptores que no funcionan, puntos de luz sin tapa.
- Comprueba que las protecciones eléctricas (magnetotérmicos y diferenciales) actúan correctamente.
Resolver estos puntos primero evita que se multipliquen los daños (por ejemplo, humedades que luego obliguen a rehacer paredes y pintura).
3. Reparaciones de estructura ligera y carpinterías
Con las instalaciones básicas bajo control, pasa a los elementos que dan seguridad y funcionalidad diaria:
- Puertas interiores desencajadas, con golpes o bisagras arrancadas.
- Puerta de entrada y cerradura: si hay signos de forzado, valora cambiar el bombín o toda la cerradura.
- Ventanas con cierres rotos, manillas que no funcionan o cristales dañados.
- Armarios empotrados, cajones y herrajes sueltos.
Son reparaciones que mejoran la sensación general de la vivienda y la seguridad para futuros inquilinos.
4. Pintura, acabados y pequeños desperfectos
Finalmente, aborda la parte estética y de confort:
- Reparar golpes en paredes con masilla y lijado.
- Reemplazar rodapiés deteriorados o hinchados por humedad.
- Repasar pintura en techos y paredes con manchas o rozaduras.
- Cambiar mecanismos de interruptores y tapas de enchufes amarilleados o rotos.
Estos trabajos son relativamente económicos y elevan mucho la percepción de calidad de la vivienda, lo que te ayudará a alquilarla de nuevo en mejores condiciones.
Cómo calcular y reclamar el coste de los daños
Con todos los desperfectos identificados y presupuestados, llega el momento de poner números sobre la mesa y plantear la reclamación al inquilino saliente.
El papel de la fianza y garantías adicionales
La fianza está precisamente para cubrir daños más allá del uso normal. Para gestionarla:
- Compara el estado actual de la vivienda con el inventario inicial y las fotos de entrada.
- Imputa la fianza a daños reales y justificados con facturas o presupuestos.
- Si los daños superan el importe de la fianza, prepara una liquidación detallada con el importe restante a reclamar.
Si existe una garantía adicional (aval bancario, depósito extra), revisa en el contrato cómo puede ejecutarse.
Negociación directa vs. vía judicial
Una vez tengas todos los números:
- Plantea al ex inquilino un documento de liquidación con rentas pendientes, daños y fianza aplicada.
- Ofrece, si lo consideras viable, un plan de pago fraccionado para el importe que exceda la fianza.
- Si se niega a pagar o a firmar, consulta con tu abogado la viabilidad de una reclamación judicial de cantidad.
Muchas veces, el simple hecho de presentar una reclamación clara y documentada anima al inquilino a llegar a un acuerdo para evitar un juicio.
Prevención para futuros alquileres: blindar tu vivienda
Superado el problema inmediato, el objetivo debe ser no volver a verte en una situación similar. Algunas medidas preventivas marcan una gran diferencia:
Seleccionar mejor al inquilino
Algunas pautas básicas de filtrado:
- Solicitar contrato de trabajo o justificantes de ingresos estables.
- Pedir referencias de anteriores arrendadores cuando sea posible.
- Valorar seguros de impago de alquiler y protección frente a daños.
- Evitar decisiones impulsivas por alquilar “rápido” a toda costa.
Contratos claros y detallados
Un buen contrato reduce malentendidos y te da más herramientas en caso de conflicto:
- Incorpora un inventario detallado con fotos adjuntas.
- Define claramente obligaciones de mantenimiento y conservación.
- Incluye cláusulas sobre visitas periódicas pactadas para revisar el estado del inmueble.
- Establece consecuencias específicas ante impagos reiterados o daños por mal uso.
Mantenimiento preventivo y revisiones periódicas
Por último, una vivienda bien mantenida sufre menos daños y pequeños problemas no se convierten en grandes obras:
- Programa revisiones anuales de caldera y electricidad.
- Atiende con rapidez las averías comunicadas por el inquilino.
- Realiza una revisión general cada cierto tiempo con su consentimiento: grifos, enchufes, cierres de puertas, ventanas, sellados de baño y cocina.
Con una mezcla de buena selección, contratos claros y mantenimiento constante, es mucho menos probable que vuelvas a enfrentarte a daños graves combinados con impago de alquiler, y tu vivienda se mantendrá en mejores condiciones para futuros inquilinos.















































